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jueves, 2 de julio de 2009

Interesante pero irregular

"La ventana indiscreta" fue una clara muestra del juego que podía dar una sola localización si se sabía utilizar del modo correcto. Si tenemos en cuenta que quien se encontraba tras la cámara era el mismísimo Alfred Hitchcock era de suponer que la mitad del trabajo ya estaba prácticamente hecho. Cierto es también que lo de "simple localización" llevaba unos cuantos matices, pues hablamos de diferentes escenarios dentro de un mismo espacio, en este caso aquellos que componían las vistas del edificio sobre el que se desarrolla esta curiosa e interesante historia.

Muchas cosas a favor y otras tantas en contra de una de las más controvertidas (para mí) obras del genio del suspense. El planteamiento es sí resulta bastante interesante, así como el modo en el que Hitchcock consigue transmitir suspense a través de elementos sencillos y casi cotidianos. Creo sin embargo que, a diferencia de otras muchas obras de este director, "La ventana indiscreta" carece de bastante credibilidad, algo que se va haciendo más notable según avanzamos en el metraje, especialmente en las secuencias finales. Sus actores están correctos, tanto James Stewart como Grace Kelly, pero muy especialmente Thelma Ritter. Brillante sin duda resulta el punto de vista con el que Hitchcock construye esta película, consiguiendo que los espectadores no sólo veamos lo que Stewart ve desde su voyeur posición, sino que también nos contagiemos de la la angustia y ansiedad que el mismo siente cuando la acción que observa se sale de su/nuestro campo visual.

El enfoque cómico que se daba a este película sobraba en gran medida, puede que la puesta en escena se prestase a ello, pero quizá este mismo enfoque fuese el responsable de que esta historia no tuviese la fuerza que, teniendo en cuenta su enorme potencial, podría haber tenido.

Místico

martes, 28 de abril de 2009

"Anoche soñé que volvía a Manderley"

Pocas veces un personaje ha tenido tanto peso en una película sin tan siquiera aparecer en ella. En 1940 Alfred Hitchcock presentaba al mundo "Rebeca", una inquietante cinta (la primera de la larga lista que rodaría en tierras americanas) que marcaría un importante punto de inflexión en la mítica carrera del director ingles. "Rebeca" llevaba el sello del director británico hasta en el último de sus fotogramas, una historia de intriga y suspense que nos presentaba a una mujer (Joan Fontaine) que tenía que vivir en una mansión bajo el peso de un solo nombre: Rebeca, la primera esposa del hombre con el que acaba de contraer matrimonio. Un peso que se magnificaba más si cabe a través de dos elementos clave en su tremenda angustia: aquella fantasmal mansión conocida bajo el nombre de "Manderley" y un personaje absolutamente inquietante: la oscura ama de llaves encarnada por Judith Anderson.

La presión que el personaje de Rebeca ejercía en la protagonista se hacía aún más clara si tenemos en cuenta que, ni en esta película ni en el libro en el que se basaba, se pronunciaba en ningún momento el nombre de la misma. Un peso similar al que la película tendría en nuestro país. Prueba de ello fue, por ejemplo, que el nombre "Rebeca" pasó a utilizarse para denominar al tipo de chaqueta que la protagonista lucía a lo largo del metraje.

Un película ganadora de dos Oscar (mejor película incuída) que, pese a su final sorprendente, considero perdía cierta fuerza según avanzaba en su metraje. Aún así, y aunque sólo sea por su buen arranque, "Rebeca" es ya todo un clásico merecedor de todos los honores.

Marcho a comprar a Levis-Store. Buena tarde a todos.

Místico

miércoles, 25 de febrero de 2009

El arte llevado a su última expresión

Creo que cuando hablamos del "cine como arte", existen diversas películas en la historia del mismo que facilitan al profano el entendimiento de esta afirmación. "Recuerda" no es sólo una de las obras más brillantes de Alfred Hitchcock sino que también podría considerarse la más artística de todas ellas. La interesante historia de intriga que nos cuenta vendría a suponer una más de las muchas que pueblan la filmografía del brillante director inglés, pero el trasfondo de la misma convierte a la obra de 1945 en una de las más diferentes, especiales y mágicas de todas cuantas llegara a realizar tan prolífico director.

El estudio de la psique humana, basándose principlamente en las teorías de Sigmund Freud, se erige como base fundamental en la construcción de la película. "Recuerda" se mueve entre el consciente y el subconsciente, entre lo real y lo onírico, entre aquello que sentimos, que pensamos o que nuestra mente esconde. La bella secuencia que plasma los sueños de un confuso Gregory Peck, que fue creda por el mismísimo Salvador Dalí, son una muestra clara de hasta qué punto puede ser artística esta película.

Un excelente guión, que no dejaba de lado ni por un instante aquella intriga y suspense que tanta fama le habían dado a su director. Brillantes como no podía ser de otro modo Ingrid Bergman y Gregory Peck, pero más brillante aún la tarea en la dirección de un Alfred Hitchcock que con esta película demostraba que su genio no parecía conocer límites.

Místico

miércoles, 18 de febrero de 2009

El romanticismo de un genio llamado Hitchcock

Que una película clásica protagonizada por dos actores de la talla de Cary Grant e Ingrid Bergman tendría que ser buena, resulta casi una obviedad. Si para colmo la misma está dirigida por el maestro Alfred Hitchcock, entonces es posible que ya estemos hablando de una "obra maestra". Esto en principio debería ser así pero, por desgracia, el mago del suspense también tuvo títulos para el olvido y Bergman y Grant no siempre emocionaron en una pantalla de la misma manera. ¿Qué quiero decir con esto? Pues muy sencillo, que "Encadenados" tenía todo a su favor para convertirse en una obra de culto, que tenía muchos ingredientes para ser considerada con los años una obra maestra y que si así lo consiguió (porque ya lo creo que lo hizo) no fue sólo por contar con tres de las personalidades más importantes de aquel momento.

Su guión, uno de esos guiones que raramente se han vuelto a escribir en nuestros tiempos modernos, nos llevaba a una historia de espionaje, intriga, toques de cine negro y emoción en cada página difíciles de igualar. Una película rabiosamente romántica, que emocionaba de un modo no demasiado habitual en una pelicula de este género, una emoción plasmada en los ojos y el alma de una Bergman que nos llegaba tanto como años atrás en su mítica "Casablanca" y en un Grant que una vez más nos mostraba parte de su enorme talento. La pereja convencía, la historia nos llegaba y Hitchcock se apuntaba otro tanto que levantaría un poco más el mito en el que se acabaría conviertiendo.

Místico

miércoles, 28 de enero de 2009

Imposible borrar del recuerdo


Una película icónica donde las haya. La más famosa de sus escenas ha pasado ya por méritos propios a la historia de un cine en mayúsculas. Y es que resulta casi imposible no pensar en ella (al menos en algún momento de nuestra vida) al descorrer de forma brusca la cortina de cualquier ducha. Lo mismo se podría decir de aquel caserón, aquella tétrica casa que es hoy día, casi 50 años después de ser presentada al gran público, todo un icono para el cine de de terror.

Pero quizá lo más curioso de este título, al menos lo que a mí más me llama la atención, sea que hablar de "Psicosis" es hablar de dos peliculas en una. La genialidad de Alfred Hitchcock le hizo una vez más adelantarse a su tiempo y construyó (no sé si de forma del todo consciente) una película cuya estructura hasta aquel momento era de lo menos habitual. Un título compuesto de dos partes bien diferenciadas que compondrían dos géneros muy pero que muy distintos.

El comienzo de la cinta nos presentaba a una bella ladrona, encarnada por Janet Leigh, que emprendía una larga huida con el dinero que acababa de robar de su empresa y que esperaba solucionara los graves problemas económicos por los que estaba en ese momento atravesando. No hablamos de la presentación de un personaje, hablamos casi de todo el desarrollo completo de una historia que, en muchos aspectos, resulta casi independiente de su continuación. A mediado del metraje, Marion (el personaje que encarna Leigh) para en un viejo motel a descansar y ahí comienza una nueva película. Ahí comienza la tétrica "Psicosis", ahí aparece Norman Bates con su terrorífica ambigüedad, ahí aparace, por primera vez en la cinta, aquel viejo caserón que tanto miedo nos causó. Otras películas posteriores jugaron con aquella dualidad estructural, como "Abierto hasta el amanecer" o incluso "La vida es bella", pero Hitchcock, una vez más, se adelantó a todos ellos.

El miedo llevado al terreno más psicológico, al más absoluto fetichismo en manos de un absoluto genio. El miedo encarnado en un Anthony Perkins que jamás logró desprenderse de este papel. Una película para la historia que resulta imposible borrar del recuerdo.

Místico

viernes, 28 de noviembre de 2008

Más que nunca: MAESTRO del suspense


Alfred Hitchcock fue el primer director de cine que conocí siendo apenas un niño. Por una razón que no entendía (ahora sí lo entiendo) me encantaba ver sus películas y, aunque no estaban destinadas para un público de tan corta edad, a mí simplemente me fascinaban. Desde entonces hasta la fecha, el numero de títulos que he podido ver de este genio se pierden ya en el recuerdo. Películas que me acompañaron en diferentes etapas y que me siguen acompañando a día de hoy. Creo que mi admiración por Alejandro Amenábar tiene sus raíces en el genio en el que él reconocíó haber inspirado casi todas sus obras.

La carrera de este prolífico director nos ha dado títulos inolvidables, que han representado una etapa en el cine posiblemente irrepetible. La terrorífica cortina de ducha que nos mantuvo a todos al borde de la "Psicosis", aquellos "Pájaros" que atacaban a una asustada Tippi Hedren en el interior de una cabina telefónica, los prismáticos que James Stewart utlizaba para cotillear la vida de sus vecinos a traves de "La ventana indiscreta" o esa avioneta que perseguía a un confundido Cary Grant "Con la muerte en los talones" son ya parte de la historia, unos iconos que han sabido llegar a todas las generaciones, porque independientemente de lo mucho o poco que nos guste el cine, a Alfred Hitchcock lo conocemos todos. Y aunque muchos han sido sus títulos, sin duda, de todas sus películas yo me quedo con ésta.

"Vértigo" posee todos los ingredientes necesarios que convieten una película en una obra maestra: un guión impecable, una fotografía perfecta, unas interpretaciones inolvidables... pero especialmente unos soberbios ambientes que envuelven, como pocas veces se ha hecho, una historia de SUSPENSE en mayúsculas. ¡Cuánto tendrían que aprender de esta película los realizadores de ahora! "Vértigo" es intriga, es suspense en estado puro. Pocas veces se ha llegado a ese nivel de realización y pocas veces se repetirá (creo que tan sólo Alejandro Amenábar en "Los Otros" logró algo parecido). Una historia que marcaría para siempre la trayectoria de un polivalente James Stewart y de una (más misteriosa que nunca) espléndida Kim Novak.

Místico