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miércoles, 18 de febrero de 2009

El romanticismo de un genio llamado Hitchcock

Que una película clásica protagonizada por dos actores de la talla de Cary Grant e Ingrid Bergman tendría que ser buena, resulta casi una obviedad. Si para colmo la misma está dirigida por el maestro Alfred Hitchcock, entonces es posible que ya estemos hablando de una "obra maestra". Esto en principio debería ser así pero, por desgracia, el mago del suspense también tuvo títulos para el olvido y Bergman y Grant no siempre emocionaron en una pantalla de la misma manera. ¿Qué quiero decir con esto? Pues muy sencillo, que "Encadenados" tenía todo a su favor para convertirse en una obra de culto, que tenía muchos ingredientes para ser considerada con los años una obra maestra y que si así lo consiguió (porque ya lo creo que lo hizo) no fue sólo por contar con tres de las personalidades más importantes de aquel momento.

Su guión, uno de esos guiones que raramente se han vuelto a escribir en nuestros tiempos modernos, nos llevaba a una historia de espionaje, intriga, toques de cine negro y emoción en cada página difíciles de igualar. Una película rabiosamente romántica, que emocionaba de un modo no demasiado habitual en una pelicula de este género, una emoción plasmada en los ojos y el alma de una Bergman que nos llegaba tanto como años atrás en su mítica "Casablanca" y en un Grant que una vez más nos mostraba parte de su enorme talento. La pereja convencía, la historia nos llegaba y Hitchcock se apuntaba otro tanto que levantaría un poco más el mito en el que se acabaría conviertiendo.

Místico

viernes, 19 de diciembre de 2008

Cuando la CLASE toma forma de galán

Hablar de Cary Grant y no hablar de estilo, elegancia o clase innata resulta absolutamente imposible. El término "Galán de Hollywood" va ligado irremediablemente a su imagen. Era difícil (por no decir imposible) pillar a Cary en un renuncio. Pocos actores, ni siquiera los de aquella etapa dorada del cine, tenían aquel "saber estar", aquel buen gusto en todas y cada una de sus apariciones. Muchos quisieron igualarle, pero Cary Grant pertenecía a otra galaxia, Cary Grant era sencillamente irrepetible. Hasta Alfred Hitchcock, que amaba a sus actrices como pocos directores, pero que no guardaba en gran estima a sus actores, se "enamoraría" para siempre de él, llegando a trabajar hasta en cuatro ocasiones con el actor inglés. Títulos tan memorables como "Con la muerte en los talones", "Atrapa a un ladrón", "Encadenados" o "Sospecha" son ya el legado que nos dejó la admiración mutua que se tenían ambas estrellas.

"Encadenados", "Arsénico por compasión", "Serenata nostálgica" y "Luna Nueva" son las interprestaciones del británico que, a título personal, guardaré para siempre en mi recuerdo. ¡Qué gran Cary el de "Arsénico por compasión"! Un título en el que el genio de Frank Capra le obligaría a hacer precisamente eso que a Grant le gustaba tan poco: gesticular en exceso, casi sobreactuar, perdiendo la compostura en cada una de las secuencias. ¡Qué conmovedor el Cary de "Serenata Nostálgica"! Pocas veces nos habíamos emocionado tanto como con aquella interpretación que le valdría una de sus dos únicas nominaciones al Oscar... ¡Qué grande Cary, qué grande!

Se retiró cuando aún podía haber hecho un grandísimo número de películas, pero lo hizo a los 62 años (20 antes de su muerte) con "Apartamento para tres" porque quería que su imagen de galán no desapareciera nunca del recuerdo del cine. Cary, esa imagen siempre te acompañará. Puedes descansar tranquilo.

¡¡¡Feliz Navidad a todos!!!

Místico