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miércoles, 22 de abril de 2009

Un bello retorno a la infancia

Pocas veces un cuento de hadas ha sido llevado al cine con tanto acierto como cuando en 1987 Rob Reiner adaptó este libro de William Goldman. Y lo hizo además dándole un toque cómico y desenfadado que no violaba en ningún momento las pautas que toda buena historia de príncipes y princesas debía respetar. Aquí los malos son muy malos, los buenos muy buenos y los acontecimientos se desarrollan tal y como tienen que desarrollarse.

Los personajes tan absolutamente estereotipados que encontramos en la cinta podrían resultar molestos en cualquier otro tipo de narración, pero aquí no hacen más que engrandecer una historia de aventuras que nos engancha desde el primer momento. Y no lo son porque "La princesa prometida" es equiparable al cuento que nos narraban cuando éramos niños, a esa bella historia de amor y aventuras que nos hacía soñar, tan previsible como aquel cuento que nos leían varias veces, pero que no por ello nos dejaba de gustar (a la vista estaba la reacción del joven Fred Savage cuando su abuelo amagaba abandonar su lectura).

Una bella historia de aventuras que supuso la presentación para la gran pantalla de una jovencísima Robin Wright, la cual hasta la fecha tan sólo era conocida por interpretar a uno de los personajes principales de la mítica serie "Santa Bárbara". Toda una apuesta la que Wright hizo con este título por lo qué veinte años después aún sigue siendo recordada.

Místico

jueves, 8 de enero de 2009

Sentimentalmente imborrable

Pocas veces un título como éste supo calarme de la misma manera. En 1996, compartiendo cartelera con la ya clásica "Seven", se presentaba una película de época protagonizada por Robin Wright y Morgan Freeman que parecía perfecta para los amantes de un cine digamos algo "pastelón". Para los que no éramos amantes de este género, la propuesta en sí poseía sin embargo otros atractivos, entre los que cabría citar a su pareja protagonista (una Wright que se prodigaba y se sigue prodigando poco y un Freeman más de moda que nunca), así como una ambientación y unos escenarios cuanto menos llamativos.

"Pastelona" hay que reconocer que la película lo era... y un rato, no apta digamos para "todos los públicos", pero el guión era de los que enganchaban. Sus personajes estaban tan bien perfilados y la historia tan bien construida que no sólo hicieron que disfrutase enormemente de la misma, sino que, a día de hoy, "Moll Flanders" ya ocupa un lugar de honor en mi amplia videoteca.

Un título absolutamente recomendable para aquellos a los que, en ocasiones, nos gusta emocionarnos con historias como ésta.

Místico