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jueves, 26 de marzo de 2009

Una película hecha a medida


Ésta fue una de las películas más apropiadas para el lucimiento de Julia Roberts, un título de 1997 hecho a la absoluta medida de la megaestrella del momento que, como no podía ser de otro modo, "la novia de América" no dejó escapar.

"La boda de mi mejor amigo" es una comedia romántica un tanto extraña. Y es que en esta cinta (y no creo que a estas alturas estropee el final a nadie) la "chica" no sólo no termina con el "chico", sino que además la protagonista de la historia, a través de la cual vivimos toda la trama, es en este caso la "mala" de la misma. Un punto de vista ciertamente original que supuso el reencuentro de Julia Roberts con un género al que debía tanto y que nunca en un título como en éste ("Pretty Woman" aparte, claro) se había lucido de un modo tan acertado. Aquella melena rojiza y rizada que tanto había enamorado a Richard Gere volvía ocho años después a encandilar a millones de fans repartidos por todo el planeta. Y lo hacía acompañada de unos actores que, aunque en cierto modo estaban eclipsados por ella, supieron estar a su altura. El que más juego dio fue Rupert Everett. El personaje de amigo gay de la heroina resultaba de un peso tal que trascendía el concepto de personaje secundario, un divertidísimo segundo partenaire de la Roberts que dejaba explotar toda la vis cómica que atesoraba el actor inglés. Cameron Díaz, en su papel de adorable novia del protagonista, nunca resultó tan encantadora en ninguna cinta (como diría el propio personaje de Julia Roberts en este film: "Si no tuviese que odiarla, la adoraría") y Dermot Mulroney demostraba con este título que no sólo Richard Gere poseía aquella química tan brutal con la protagonista de "Elegir un amor".

Una historia divertidísima, con unos personajes más divertidos aún y una canción para el recuerdo... ¿A quién no le ha venido alguna vez a la cabeza aquel "I Say a Little Player (For You)" cuando estaba aburrido sentado a la mesa?



Místico

jueves, 18 de diciembre de 2008

La película que nos despertaría para siempre

En ocasiones creemos que una película de ciencia ficción equivale a un espectacular despliegue de medios técnicos, donde naves espaciales, espadas láser y efectos digitales se alzan como absolutos protagonistas de la misma. Un joven Alejandro Amenábar, en 1997, nos demostró que cuando se tiene talento nada de esto es necesario.

"Abre los ojos" fue el título que Amenábar nos presentaba tras su multipremiada "Tesis", un título que se convertiría "a posteriori" en toda una declaración de principios. La cinta, protagonizada por unos ya populares Eduardo Noriega y Fele Martínez y por una "recuperada" Penélope Cruz (dicen las malas lenguas que el personaje de Ángela en "Tesis" estaba pensado para ella, pero que la de Alcobendas lo rechazó por tratarse de un director desconocido), conseguía "abrirnos los ojos" en cuanto a cine español se refería. Y es que pocos creíamos que se podían hacer cosas distintas a las que Aranda, Almodóvar o Garci nos habían mostrado a lo largo de los años, es decir, un sinfín de títulos con dos únicos géneros en común: el drama o la comedia.

"Abre los ojos" simulaba ser una película caótica, un complejo rompecabezas que no parecía mantener nexo entre sus piezas, más parecido a las reflexiones sin orden de una mente enferma que a un guión cuidado e hilvanado de modo lógico y coherente. Sin embargo, como ya haría en alguna otra ocasión, Amenábar guardaba una sorpresa final, una sorpresa que no sólo daría sentido a todas aquellas imágenes que se nos antojaban "sin sentido", sino que conseguiría el "más difícil todavía", cambiando en el último momento el género de la película.

Los derechos de "Abre los ojos" no tardarían en ser comprados por los americanos (más concretamente por Tom Cruise), fruto de lo cual nacería algunos años después "Vanilla Sky", remake protagonizado por el propio Cruise, Cameron Díaz y una Penélope Cruz que sería la única que repetiría de la versión original. De este proyecto nacerían otros dos: el romance entre nuestra Pe y el protagonista de "Top Gun" y algo infinitamente más importante, el que firmaría Tom con Amenábar llamado "Los Otros".

Y a Alejandro se le ocurrió esta historia mientras estaba en cama con fiebre... Muchas fiebres de éstas querría tener yo.

Místico